Tejedora
¿Cuánto por remendar un alma
que ha perdido todo color
de tanto secar el dolor ajeno?
¿Cuánto por tejerle una nube
pequeñita
que le cubra los hombros
para que no le lastime cargar al sol?
Pamuk II
“El amor es el anhelo de abrazar a una persona con fuerza y estar en el mismo lugar que ella. El deseo de abrazarla dejando fuera al mundo entero. La nostalgia del alma de encontrar un refugio seguro.
Ya lo ven, no he dicho nada nuevo.¡Pero por lo menos he dicho algo! Ya no me importa si es nuevo o no. Al contrario de lo que creen algunos estúpidos pretenciosos, incluso un par de palabras son mejores que el silencio.”
La vida nueva
>Lou
Me quiebro la cabeza al preguntarme
¿por qué te limito a palabras huecas,
a imágenes mentales incompletas,
en vez de tomar valor y buscarte?
ves, no tengo excusas para acercarme
entonces escribo sobre hojas secas
las mismas frases, tristes y obsoletas
esperando un día ya no pensarte
cada verso es un intento fallido,
alma de una incansable canción
que jamás llegará hasta tus oídos
somos figurillas en anaquel
yo hundido en mi inútil confusión
y tú, en un mundo aparte, con él
Me dan miedo las personas, pero creo que ellas me tienen más miedo a mi.
>Lámparas
Lámparas fijas en el bajo cielo
últimos remanentes del sol
calladas, se desvisten,
iluminan las noches tristes,
apagan su corazón
Wolves
Habrá días en que los lobos
afónicos de tanto aullar
opten por conversar
en voz baja
sobre su madre, la luna
De ayer
No era que el tiempo fuera más lento por estar contigo, sino que lo planebas todo a detalle y cuando se distraía le desatabas las agujetas, entonces el pobre tropezaba y volvía a tropezar, se levantaba confundido, tenía que detenerse un poco y amarrarlas de nuevo, pero tú repetías la travesura. Y yo tan hopelessly in love jamás lo noté, me quedaba fascinado con el movimiento de tus labios trapecistas, y pensaba en lo bueno que era estar juntos, tanto que hasta el tiempo nos respetaba. En fin, otra mentira.
>Reunión
Las reuniones consistían en la ilusión colectiva de por una noche, aunque fuera breve, verse libres de las máscaras que usaban a diario. No usaban sus nombres, y aunque se conocían todos entre si, ya con algunos tragos encima les daba por mirarse como si fueran desconocidos, escuchaban con interés y se abrazaban unos con otros. No importaba en sí quien fuera la persona al otro lado del gesto, lo importante era sentir que el contacto físico y la transmisión de calor corporal eran una garantía de que en algunos minutos sanaría toda herida, y se llenarían los vacíos que iba dejando la vida en la ciudad, lejos del hogar. Ángeles miserables.
>Contigo
Me quedo con el frío de tus cabellos
con sus lunas níveas, sus copos claros
también me quedo con los apeninos
sus tormentas y los inviernos largos
me quedo con tus grandes lagos
serenos, llenos de espacio
Me quedo primero en ese espacio
que me abren tus dos brazos
